SUN KIL MOON, JONATHAN AMES Y SANTIAGO LORENZO: “ UNA MARIPOSA Y UN POSTE DE TELÉFONOS”

20 junio, 2012 § Deja un comentario

ImageIntento definir la palabra humor. ¿Qué significa el humor? ¿Existen artistas serios que empleen el humor en literatura o música? ¿Es algo posible? ¿Reírse frente a una obra de arte es vulgar? Enrique Jardiel Poncela decía: “definir el humor es cómo intentar cazar una mariposa con un poste de teléfonos”. No es fácil acotar una respuesta clara. Pero va por ahí.

Respondiendo a mi última pregunta retórica (lo de si lo de reírse está bien o no):  ¡no, no lo es! Y quién diga lo contrario es un necio. El humor es una manera de ver la vida, la tienes o no la tienes. El humor no es síntoma de baja cultura, sino de inteligencia. Y ejemplos hay para detener el descenso en formato riada de todos los ajados defensores de la cultura más seria, pedante y elitista.

Reírse es maravilloso, soltar una carcajada plena y lozana mientras lees un libro debería ser como mínimo de uso obligatorio en cualquier texto que pretenda responder a cualquier representación sólida de la vida. Sí lloramos, eso no cabe duda y vende, pero también reímos y si podemos hacerlo hasta la extenuación, hasta que se quiebre una costilla de tanto empuje pulmonar, hasta llorar (ojo lo cerca que está la pena del jolgorio) y caer de rodillas; que algo así te suceda es un momento de pureza vital al nivel de levantamiento de ánimo como el aviso de cobro bancario de una factura atrasada.

Sun Kil Moon es una cara más de Mark Kozelek, líder de Red House Painters, ya con un larga carrera en solitario. Y ImageMark Kozelek es el típico artista de bajona, el recurso fácil para definir la música triste y el referente básico de todos los singersongwriters con guitarra al ristre. Por supuesto es mucho más que todo esto y lo demuestra en el último disco de Sun Kil Moon, este fantástico “Among the leaves”. Mark Kozelek ha decido dar la vuelta a su propio discurso y lo ha hecho tirando de humorismo. El tipo mira hacia atrás y ve que los años no han pasado en Imagebalde, le duele la espalda y no duerme bien, las giras son largas y solitarias, su público ha cambiado: lo que antaño eran bonitas chicas indies ahora son treintañeros que calvean, ataviados con deportivas, que le exigen que firme posters de Red House Painters. Desde el punto de vista literario éste es el mejor disco que ha escrito nunca. Musicalmente también evoluciona, sobretodo en la primera parte del disco, manteniendo las complejas y largas estructuras de guitarra, marca de la casa, a raya. El resultado son pequeñas piezas, a penas revestidas, de profundidad emocional y sonrisa despejada.

ImageJonathan Ames es el creador de Bored to Death, serie de la cadena de HBO que consiguió cierta fama internacional antes de ser cancelada el año pasado. Una serie sobre un escritor en paro que se mete a detective privado, una serie de diálogos perfectos y tramas delirantes, conducida por personajes nada habituales. Jonathan Ames Imagees principalmente un escritor, a la vieja usanza, amante de la palabra escrita y defensor del concepto: “hacer disfrutar al lector con cada frase”. Hace un par de meses (¡por fin!) se ha editado en castellano su desternillante novela: “Despierte, señor”. Una novela-homenaje a otro grande de la literatura de humor universal: el maestro inglés P.G. Wodehouse. En este caso el argumento se traduce en un viaje- aventura de un escritor (que se enfrenta a la terrorífica situación de escribir sus segunda novela) y su mayordomo. El resultado: variados estallidos de carcajadas, sonoras y plenas. Mi conclusión: una maravilla.

Santiago Lorenzo es vizcaíno y ha tocado casi todos los palos en el mundo del cine. Ha dirigido una película tan Imageextrañamente española como Mamá es boba y ha escrito un par de novelas. La última es muy grande, de nombre: “Los huerfanitos”. Una novela que narra las hazañas de tres hermanos ( a cada cuál más diferente del anterior) de padre recién fallecido (y a quién no aman en exceso) que deben enfrentarse a la creación teatral con el fin de salvar el único bien económico (por otro lado cargado de deudas) que su padre les ha dejado. De las muchísimas cosas que se pueden decir de la novela de Santiago Lorenzo, mi preferida es la sensación de tener (¡aleluya!) entre las manos una novela que entronca con nuestra tradición española de humorismo literario, es decir con escritores como Jardiel Poncela o Miguel Mihura. Resultado de su lectura: contínua sensación de estupefacción, alegría inmensa al leer palabras tan en desuso como “pergueñar”, “filfa” y “respingo” en una sola página (y tiene más de trescientas, calculen).

Para cerrar, una de Jardiel Poncela, perteneciente al prólogo que él mismo se escribió para presentar su novela “Amor se escribe sin hache”:

[Para ello he escrito AMOR SE ESCRIBE SIN HACHE, pues pienso que las novelas de amor en serio sólo pueden combatirse con novelas de amor en broma. Exactamente igual hizo Cervantes con los libros de caballerías, sin que esto sea osar compararme con Cervantes, pues entre él y yo existen notables diferencias; por ejemplo: yo no estuve en la batalla de Lepanto.

Hay que reírse de las novelas de amor al uso.

Riámonos.

Lancemos una carcajada de cuatrocientas cartillas ]

WELLS TOWER Y JOSH T. PEARSON “La belleza del error”

10 julio, 2011 § Deja un comentario

El título del último disco de Josh T. Pearson (que en realidad solo tiene dos y el primero lo editó hace más de una década) es “Last of the country gentleman” (algo así como: “el último caballero del pueblo”) y el título del último libro de Wells Tower (que en realidad es lo primero que le publican si exceptuamos textos en revistas de prestigio como The New Yorker o McSweeny’s) se llama “Everything Ravaged, everything burned” traducido en España por “Todo arrasado, todo quemado”. Ambos son buenos títulos, títulos de esos que se quedan dentro a la primera lectura, entre otras cosas, porque son insondablemente tristes, de esos tan reales que solo pueden existir en la ficción. Dos obras de arte que viajan en una misma dirección. La que recuerda  nuestros fallos y los expone a la luz molesta del presente. O de lo que es lo mismo, dos obras sobre la belleza del error.

El padre de Josh T. Pearson educó a su hijo bajo la sombra de la iglesia cristiana, el padre de Josh T. Pearson era un revendo en Texas y su hijo grabó con los “Lift to Experience” un disco hace más de una década hablando de todo ello. Fue aplaudido por la crítica, hiceron algunos conciertos y lo dejaron. A diferencia de aquel disco ruidoso y agresivo, este “Last of the country gentleman” es reflexivo y silencioso.


Su vida, de la cual desconozco muchos de los datos como es normal, ha estado llena de perdida y de falta de ganas para afrontarla. Eso es un hecho. Dejó Texas para venir a Europa. Lo hizo por una mujer. No funcionó. Perdió todo lo apostado y cayó.

Por eso hizo un disco que tardó mucho tiempo en acabar, tan solo para estar seguro que todo se ajustaba a la verdad. Este disco es violento y hermoso. Las frases son desnudadas de cualquier ornamentación a base de honestidad (“From the past i told you of my dark colourful chequered past, I had to ask, and how i ruined the lives of those i loved without so much as a bass ackwards glance”) hablan de final, depresión y falta de respuestas. La música es solo el sonido de una guitarra acústica, casi siempre solo acariciada. No es un disco que pongas cada día pero muy posiblemente si dentro de 40 años lo vuelves a escuchar volverás a sentir lo mismo. Y recordaras tus errores.

Wells Towers es uno de los escritores revelación del año pasado. Se estrenó con un libro de cuentos magnífico publicado por la editorial Seix Barral llamado “Todo arrasado, todo quemado”. Cuentos de diverso temario pero de igual pegada, cuentos que juegan con la descripciones y los ambientes, con los detalles y lo que no se habla, con lo que sucede fuera de plano pero sobretodo cuentos sobre personajes que tienden a terminar en lugares no deseados. El mismo asegura que lo que busca en sus historias es entender lo que nos conduce a equivocarnos y a la vez definir la naturaleza del error. Su estilo es seguro y con clase. Escribe muy bien y lo sabe. Las frases flotan y se golpean siguiendo el ritmo marcado por la trama, explotando en parpadeantes epifanías cuando menos te los esperas.

Historias sobre la adolescencia y sus límites, sobre padres e hijos, sobre vidas atrapadas. Sobre el modo en que nuestros errores revelan la verdad sobre nosotros mismos. Lo mejor que he leído en tiempo, sin duda. 

Bill Callahan, Micah P.Hinson y Antonio Luque “Los músicos también escriben (parte 1)”

9 febrero, 2011 § Deja un comentario

La relación entre música y literatura es tan extensa en referentes como compleja en su estudio. ¿Las letras de las canciones son literatura? ¿Ser un gran compositor musical implica poder escribir buenos textos? ¿Hay novelas que contienen música en su interior?

Empezaré con una cita de Leonard Cohen: “Toda mi obra, bien sea la que llaman novela como la que llaman poesía, contiene una guitarra invisible en su interior”. Leonard Cohen es el ejemplo más claro de músico-escritor a partes iguales que existe en la música contemporánea. Leonard Cohen escribió dos novelas y varios poemarios antes de editar su primer disco. ¿Cuánta literatura hay en una sola canción de Cohen? Pues posiblemente más de la que se edita a diario en formato de libro tradicional.

Pero la historia de la música pop no tiene superávit en casos como el del Leonard Cohen. La estructura rítmica de una canción encorseta el texto a través de ritmo y melodía, lo cuál impide una libertad narrativa como la que podemos encontrar en una novela. Además es muy complicado que un artista tenga el talento de componer y además escribir buenas letras, por no decir lo de cantar con cierta clase.

La música, “arte de las musas” en su etimología griega, proviene de algún lugar extraño, del más allá, y no necesita de un texto para emocionar. Posiblemente la música sea el arte más perfecto, en cuanto a la transmisión de emociones. Un texto mediocre al acompañarse de una canción con calidad puede llegar a sublimarse y conseguir convertirse en algo hermoso. Y textos mediocres en la historia de la música hay para llenar un estadio de futbol.

Últimamente, por aquello que la industria editorial necesita renovarse a diario, se editan muchos libros escritos por músicos. Willy Vlautyn, cantante de la banda de altcountry norteamericana “Richmond Fontaine” tiene varias novelas publicadas bastante curiososas- pero demasiado tristes- editadas en castellano por la editorial “La otra orilla”, David Byrne, líder de Television, acaba de sacar “Diarios de bicicleta” con Mondadori, Patti Smith acaba de ganar el premio Booker por “Eramos niños” con una especie de autobiografía escrita con pulso y contención, Tom Waits ha editado un libro precioso que contiene un poema largo hace pocos meses y Bob Dylan dejó claro porqué ha sido nominado una decena de veces al nobel de literatura al publicar “Las crónicas” (¡aquí a parte de alucinar con la increíble vida del señor Zimmerman y con la manera mágica como une las palabras además de todo esto, además, también lo entiendes!).

Pero quiero hablar de tres libros bastantes recientes. Primero el más antiguo. “Socorrismos” de Antonio Luque, líder de Sr.Chinarro, editó con Alpha Decay hace algo más de un año. En este libro, pequeño y sencillo, como las intenciones de su autor, se esconden dos cuentos llenos de absurdo y frases herméticas que se leen con gran misterio. No son nada comparado con sus letras de canciones. Tener espacio no le sienta bien a la manera de expresarse de Antonio, por otro lado un maestro en el arte de usar el camino menos transitado y de contar llenas de imaginación, usando brillantes construcciones poéticas.


Micah P. Hinson es bastante conocido por estos lares, hace pocos meses llenó el Palau en un concierto con Centromatic como banda de apoyo, y además también es novelista. Micah es un tipo curioso, un enorme compositor de canciones y un escritor con talento. Pero acaba de publicar su primera novela, escrita hace 8 años, y dónde se ve como su narrativa es poderosa, sobretodo en las partes descriptivas de la novela, pero aún joven y no consigue llegarte dentro. Sus canciones en cambio, su manera de interpretarlas, son hermosas, violentas y reales. Micah dice que tiene 5 novelas más escritas. Veremos que pase cuando las publique.

Y el último es Bill Callahan, también conocido como Smog, y que ha publicado “Letter for Emma Bowlcut” en Drag City. Todavía no traducida al castellano pero de adquisición obligada para todos sus seguidores, entre los que me encuentro desde hace años, y que se lee con gusto, salvando la niebla de leer en ingles, y dónde se comprueba el don del señor Callahan en decir mucho con prácticamente nada. Sin duda uno de los más grandes referentes de la música contemporánea, la demostración de que algunos músicos también escriben, y además, muy bien.

THE NATIONAL y RICHARD FORD “La vida no es siempre una pérdida de tiempo”

5 enero, 2011 § Deja un comentario


O la vida es buena si no te rindes que diría el escritor de cómics Seth. El aburrimiento,
ese es un buen tema. Aburrirse significa carencia de diversión, lo cual implica una sensación básica: la de no saber muy bien qué demonios haces aquí. Esta sensación de nausea que bien explicó el señor Sartre en su leídos libros es argumento y escenario para maravillosas obras de arte.

Y claro el tema tiene multitud de esquinas con las que chocar. Intentaré achicar el agua antes de que el bote se hunda, me explico. El aburrimiento como arte es la sensación de que no hay nada bueno que pase, nada interesante, simplemente dejarse llevar. Y esa connotación está presente en muchísimas emociones de la vida cotidiana, me refiero a las relaciones, al trabajo o el amor.

The National es un grupo casi de moda, respetado por críticos y público, han conseguido un estatus de banda seria, elegante, con talento, de esas que no defraudan. Y la verdad es que todos sus discos son muy buenos. En nuestra ciudad han pasado, en un plazo de 3 años, de la pequeña y mítica sala Sidecar, a reventar la grande del Apolo, hasta ser uno de los más importantes reclamos del Primavera Sound. Bueno, la verdad es que se lo merecen, eso es lo que hay.

Hoy, víspera de Reyes, compré por casualidad su primer disco en vinilo: “Sad songs for dirty lovers”. Ha sido una pequeña suerte, esa pequeña suerte que es encontrar un disco que hace tiempo que querías tener pero que debido a ese mismo paso del tiempo habías dejado de sentir como posible, esa pequeña suerte que solo se esconde en las cubetas de vinilos. Por eso he decidido finalmente escribir sobre ellos. The National basan un gran porcentaje de su argumento musical, en el hastío, en el aburrimiento y lo que esto implica sino quieres simplemente tirar la toalla. Y lo que implica es un camino de superación, encontrar el sentido en la pérdida. Las letras de Matt Beringer son un ejemplo claro pero toda la concepción de la canción está destinada al mismo final, encontrar alguna respuesta a todo esto que llamamos vivir. Y para ellos lo único que tiene sentido es lo cotidiano, hacen canciones sobre el drama de ser una persona normal.

Esta canción es un ejemplo de lo expuesto arriba, las primeras palabras que salen de Matt Beringer son: “no hay salvación en nada pero no no soy de los que huyen”. Qué más decir.




Richard Ford es un escritor norteamericano con una solidísima carrera como novelista y cuentista. El tema de su relación con el hastío como argumento tiene otras implicaciones, en comparación a lo expuesto arriba con The National. Para Richard Ford el aburrimiento es algo que viene impuesto desde fuera, como si todo lo que hiciéramos estuviera dirigido a equivocarnos y después de darnos cuenta volver a
intentarlo.

Sus personajes son muy diferentes entre ellos pero tienen algo en común todos han tenido que decirse a si mismos:
“esto es lo que hay, lo tomas o lo dejas”. Esta tarde, en el metro, al ir hacia casa he visto a una mujer, que tras su pequeñas gafas de metal, sonreía encantada mientras leía el libro de cuentos “De mujeres con hombres” de Richard Ford.

Y yo apoyado en la puerta a varios metros de ella sabía porqué sonreía, tan lejos y tan cerca, curiosa situación. La vida, lo mires como lo mires, no siempre es una pérdida de tiempo. Al menos eso es lo que quiero pensar.

DISCOS DE NAVIDAD: “ Todo es una cuestión de fe”

21 diciembre, 2010 § Deja un comentario

La Navidad como idea no es algo que se pueda definir usando la razón, lo mires como lo mires solo puedes verlo de una manera: através de la fe. No creo que hablar de la Navidad sea algo que me interese pero si hay algo muy poderoso en la fe, y eso me atrae.
Un ejemplo del resultado artístico de la fe convertida en industria musical son los discos de Navidad. ¿Puede haber algo a priori menos interesante? No, punto. Pero si rascas la cosa cambia, la idea se desmorona y debes acabar rindiéndote a la evidencia. Hay maravillosos discos basados en un único y simple concepto: la celebración de la navidad.
Temas a sacar directamente: la religión y el marketing. La religión por supuesto es quién está detrás de esto, los mejores discos están firmados por bandas que mantienen un línea muy cercana a la religión explícita. Pondré dos ejemplos para dejarlo claro. El primero es la banda de Duluth, Estados Unidos, mormones, llamada Low y el segundo es el compositor de Detroit  y cristiano convencido: Sufjan Stevens. ¿Y quién dice que no son dos grandes creadores de música? Nadie con dos dedos de frente, obviamente.
Low llevan años haciendo discos increíbles. No hay otra manera de ponerlo. Mimi y Alan son matrimonio, son creyentes y la esencia de su música no se aleja de sus profundos sentimientos religiosos pero nada hay en ella que no sea universal. Los temas que utilizan en sus canciones están en relación con los grandes sentimientos e ideas primigenias que aparecen tanto en la Biblia como en cualquier gran novela de la historia. La religión solo los define como ser humanos. El arte es algo más. Tienen un, absolutamente hermoso, disco de Navidad, recién reeditado en vinilo por el mítico sello neoyorquino, Kranky.


Sufjan Stevens, compositor bastante conocido por estas tierras, es un autor como la copa de un pino. Lleva ya varios discos haciendo una excelente opera musical de la vida en los Estados Unidos,
desde mediados del siglo pasado a la actualidad. Y hay poco más puramente norteamericano que el cristianismo. Sobretodo en la parte del mundo dónde nació Sufjan. Y le gustan las navidades. Ya va por el octavo volumen de sus discos navideños.
Muchísimos autores tienen un disco navideño a sus espaldas. Desde Bright Eyes a Jonhy Cash, también Rosie Thomas o The Concretes, Mark Kozelek, la lista es inmensa. Las navidades como la música, lo tengo claro, son finalmente una simple cuestión de fe.

TIMBER TIMBRE “Los búhos no son lo que parecen (Twin Peaks dixit)”

3 noviembre, 2010 § Deja un comentario

Hace días que Twin Peaks está presente en mi vida como si, de repente, todo fuera comparable a alguno de los episodios de la primera temporada (la segunda, como sabreis, no vale nada) de la serie creada por David Lynch y Mark Frost. Esta mañana he entrado a tomar un café a un viejo bar del barrio donde vivo y he visto sentados a dos tipos sacados, casi  parecían haber sido recortados con un cutter desde el video a la realidad, de la serie, uno era gigante y otro diminuto, en comparación, y parecían discutir sobre el mayor de los misterios, mientras un viejo con un ajado sombrero miraba por la ventana diciendo: “esto no puede seguir así, esto no puede seguir así…”

Hace un par de semanas que la he vuelto a recuperar , a la serie me refiero, y no consigo despegarme de ella. Hay una frase que se repite varias veces: “los búhos no son lo que parecen” -dicen la Mujer del Tronco y el agente Hawk- que no parece querer despegarse de mi. Esta frase- y la serie primero- se asocia directamente a una banda que acabo de conocer, se llaman Timber Timbre y vienen desde Canadá, dentro del sello “Arts and Crafts”.

Fabrican una especie de folk extraño (lynchiano se podría decir) mezclado con una curiosa cadencia de blues con cierta desviación emotiva en clave gospel, que es, la verdad, muy interesante.

Timber Timbre tienen ya tres discos pero no son demasiado conocidos. Normal. El misterio de la música existe en lo desconocido, y muchas veces en lo raro, aunque eso no implique una novedad absoluta. “El camino menos transitado” que diría Robert Frost. Y ese en ese camino cuando lo viejo se convierte en algo misterioso y donde  lo que creemos conocer se convierte en algo totalmente diferente.

Este video es el ejemplo indiscutible de todo lo expuesto arriba.

ÓLAFUR ARNALDS “El peso de la oscuridad”

1 noviembre, 2010 § Deja un comentario

Allí solo hay oscuridad, nada más” dice el cuervo, tras posarse sobre el respaldo de una vieja butaca donde un anciano lee esperando la muerte, en el mítico poema de Edgar Allan Poe. El peso de la oscuridad no es algo tangible pero si es una realidad, no es cuantificable pero si se puede cercar y utilizarlo como razón última del arte.

El compositor islandés Ólafur Arnalds tiene apenas 24 años. A pesar de su corta edad ya tiene dos discos y algunos eps. Y a pesar de su juventud tiene lo que muchos de más edad no conseguirán nunca: sabiduría. Y la sabiduría es algo que no se puede definir, es una manera de actuar que está ligada a la conciencia de saberse vivo y por lo tanto vulnerable y finito.

Ólafur pertenece a esa discográfica-comuna llamada Bedroom Community que está asentada en el país con más elementos mágicos por músico editado que conozco: Islandia. Nunca he estado allí pero tengo la impresión de que la atmósfera que se respira en esa isla está fuera de lo común, Islandia es una especie de “twinpeaks” musical dónde nada es lo que parece. Ólafur es un compositor de música clásica, pero de nuestro tiempo, contemporánea. El piano vertebra su música pero los violines, percusiones y programaciones son extremidades que a modo de alas le hacen despegarse de lo cotidiano para alzarse lejos, majestuosamente, llegando a no lugares desconocidos para la mayoría.

How to escape the weight of darkness” es su última y mejor colección de canciones hasta el momento. Lleva ya unos meses publicado, ha recibido buenas críticas, le ha regalado abrir para Sigur Ros y le ha servido para empezar a hacerse notar más allá de su país.

Ólafur Arnalds sabe sobre el peso de la oscuridad y sus canciones demuestran que solo hay una manera de escapar de allí y esa es, simplemente, vivir.

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