Bill Callahan, Micah P.Hinson y Antonio Luque “Los músicos también escriben (parte 1)”

9 febrero, 2011 § Deja un comentario

La relación entre música y literatura es tan extensa en referentes como compleja en su estudio. ¿Las letras de las canciones son literatura? ¿Ser un gran compositor musical implica poder escribir buenos textos? ¿Hay novelas que contienen música en su interior?

Empezaré con una cita de Leonard Cohen: “Toda mi obra, bien sea la que llaman novela como la que llaman poesía, contiene una guitarra invisible en su interior”. Leonard Cohen es el ejemplo más claro de músico-escritor a partes iguales que existe en la música contemporánea. Leonard Cohen escribió dos novelas y varios poemarios antes de editar su primer disco. ¿Cuánta literatura hay en una sola canción de Cohen? Pues posiblemente más de la que se edita a diario en formato de libro tradicional.

Pero la historia de la música pop no tiene superávit en casos como el del Leonard Cohen. La estructura rítmica de una canción encorseta el texto a través de ritmo y melodía, lo cuál impide una libertad narrativa como la que podemos encontrar en una novela. Además es muy complicado que un artista tenga el talento de componer y además escribir buenas letras, por no decir lo de cantar con cierta clase.

La música, “arte de las musas” en su etimología griega, proviene de algún lugar extraño, del más allá, y no necesita de un texto para emocionar. Posiblemente la música sea el arte más perfecto, en cuanto a la transmisión de emociones. Un texto mediocre al acompañarse de una canción con calidad puede llegar a sublimarse y conseguir convertirse en algo hermoso. Y textos mediocres en la historia de la música hay para llenar un estadio de futbol.

Últimamente, por aquello que la industria editorial necesita renovarse a diario, se editan muchos libros escritos por músicos. Willy Vlautyn, cantante de la banda de altcountry norteamericana “Richmond Fontaine” tiene varias novelas publicadas bastante curiososas- pero demasiado tristes- editadas en castellano por la editorial “La otra orilla”, David Byrne, líder de Television, acaba de sacar “Diarios de bicicleta” con Mondadori, Patti Smith acaba de ganar el premio Booker por “Eramos niños” con una especie de autobiografía escrita con pulso y contención, Tom Waits ha editado un libro precioso que contiene un poema largo hace pocos meses y Bob Dylan dejó claro porqué ha sido nominado una decena de veces al nobel de literatura al publicar “Las crónicas” (¡aquí a parte de alucinar con la increíble vida del señor Zimmerman y con la manera mágica como une las palabras además de todo esto, además, también lo entiendes!).

Pero quiero hablar de tres libros bastantes recientes. Primero el más antiguo. “Socorrismos” de Antonio Luque, líder de Sr.Chinarro, editó con Alpha Decay hace algo más de un año. En este libro, pequeño y sencillo, como las intenciones de su autor, se esconden dos cuentos llenos de absurdo y frases herméticas que se leen con gran misterio. No son nada comparado con sus letras de canciones. Tener espacio no le sienta bien a la manera de expresarse de Antonio, por otro lado un maestro en el arte de usar el camino menos transitado y de contar llenas de imaginación, usando brillantes construcciones poéticas.


Micah P. Hinson es bastante conocido por estos lares, hace pocos meses llenó el Palau en un concierto con Centromatic como banda de apoyo, y además también es novelista. Micah es un tipo curioso, un enorme compositor de canciones y un escritor con talento. Pero acaba de publicar su primera novela, escrita hace 8 años, y dónde se ve como su narrativa es poderosa, sobretodo en las partes descriptivas de la novela, pero aún joven y no consigue llegarte dentro. Sus canciones en cambio, su manera de interpretarlas, son hermosas, violentas y reales. Micah dice que tiene 5 novelas más escritas. Veremos que pase cuando las publique.

Y el último es Bill Callahan, también conocido como Smog, y que ha publicado “Letter for Emma Bowlcut” en Drag City. Todavía no traducida al castellano pero de adquisición obligada para todos sus seguidores, entre los que me encuentro desde hace años, y que se lee con gusto, salvando la niebla de leer en ingles, y dónde se comprueba el don del señor Callahan en decir mucho con prácticamente nada. Sin duda uno de los más grandes referentes de la música contemporánea, la demostración de que algunos músicos también escriben, y además, muy bien.

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